La Chica del Asiento de Atrás (leyenda urbana)

25 septiembre, 2012 at 00:21 (Uncategorized)


 

Era Domingo, la noche anterior Gonzalo apenas había dormido, había sido el cumpleaños de su amigo, 40 años, eso era de celebrar. Era una buena edad. Se lo había pasado genial toda la noche de marcha con los amigos. Apenas había dormido y ya le tocaba trabajar. Era conductor de autobús y para disimular sus ojeras en el trabajo se había puesto unas gafas negras de sol. Gonzalo hacia un largo trayecto, tardaba 3 horas en ir y 3 horas en volver. La ida era bastante entretenida ya que subían tipos de todas clases. Siempre se subía Florencia, era una anciana de unos 70 años, era muy graciosa ya que siempre vestía con ropa de tonos muy chillones, ademas era una señora muy agradable que se bajaba en la ultima parada del lugar. Gonzalo ya había terminado la ida de hoy, ya solo le quedaba la vuelta, ya había terminado la media hora de descanso y estaba muy cansado. Empezó el viaje de nuevo, en este trayecto al gente se subía en esa parada  y ya iba bajándose en las siguientes , nunca nadie nuevo subía y el autobús poco a poco se quedaba vacío casi una hora antes de llegar a la ultima parada.  El autobús se quedo vacío, Gonzalo sin querer pegaba cabezadas ya que el sueño le vencía.  En una de ellas que fue un poco mas larga un par de segundos perdió el control de autobús y al abrir los ojos vio una chica asustada intentar esquivar el pesado autobús. Gonzalo piso a fondo el freno pero nada pudo hacer ya que iba a gran velocidad. Se escucho como se desquebrajaban todos sus huesos, y como el autobús como si de un bache se tratara pasaba por encima de ella. Se quedo blanco y helado como el hielo.  No podía bajar del autobús,  miro por el retrovisor y vió el cuerpo boca abajo en el asfalto, sin duda estaba muerta. De repente se le vino a la cabeza que si lo metían a la cárcel sus hijos se iban a quedar sin nada, su mujer era una simple ama de casa no cobraba nada, sus hijos comían con lo que el ganaba. Y ya, poniéndose en lo mejor como mucho se quedaría sin empleo, le abrirían un historial y ya no podría volver a trabajar. Dejo de pensar y viendo que nadie lo había visto acelero  y salio del lugar. Miro por el retrovisor delantero, el que se encuentra en el interior para comprobar que no había nadie dentro ya que sentía como si alguien le estuviera mirando. Nadie se encontraba allí. Sin quedarse satisfecho volvió a mirar, entonces vio como una joven lo miraba, sobresaltado se giro y se sorprendió al ver que no había nadie allí.  Estaba casi temblando por el miedo mientras seguía conduciendo. Lo volvió a hacer, volvió a mirar al espejo y allí estaba la chica andando hacia el. Temblaba quería bajarse corriendo del autobús pero el mismo miedo se lo impedía, solo podía seguir conduciendo. Por instinto volvió a mirar al espejo y seguía allí en el mismo lugar , sin moverse, pero al a ver mirado la chica volvió a caminar, el estaba inmóvil y la joven le puso la mano sobre el hombro. Un frío le recorrió el cuerpo pero a la vez donde colocaba la joven la mano un calor y un fuerte quemazón notaba. Una luz blanca lo alerto y miro hacia la carretera de nuevo, estaba circulando en sentido contrario y un camión enorme se le abalanzaba , giro el volante bruscamente y se precipito al vacío. Al día siguiente Gonzalo abrió los ojos, se encontraba en una habitación, reconoció rápidamente que era un hospital. Cuando la enfermera vio que se despertaba alerto a los policías que se encontraban fuera, entraron, le enseñaron a Gonzalo una foto y le preguntaron que si reconocía a la joven. De repente se dio cuenta de que era la misma que se encontraba en el asiento de atrás. Recordaba cada rasgo de ella como si la estuviera viendo de nuevo. Los policías le dijeron que alguien la había atropellado el domingo y que en las ruedas de su autobús estaba la sangre de esa chica. De repente a Gonzalo le empezó a arder el hombro, se lo miro y allí estaba la marca de la mano de la joven. Una gran quemadura en el hombro lo marcaría toda la vida. Gonzalo noto como ella seguía detrás de el, pero estaba inmóvil no podía girarse, ¿ Volvería Gonzalo a mirar hacia atrás alguna vez mas?

4 comentarios

  1. jhovannyes said,

    me encata esta historia, muchas gracias xD

  2. tamarika said,

    Gracias a ti por leerlo :)

  3. marianne said,

    me encanto la historia

  4. tamarika said,

    Gracias :)

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